Precioso, pero un poco masificado. Ideal alquilar una bicicleta y recorrerlo con calma. Nosotros lo intentamos en un día, pero mejor reservarse dos. Si te gusta la fotografía, espera hasta el anochecer...aunque los taxis escasean, y la zona de templos está a un rato del pueblo. A la ida fuimos en un bus local (¡gran experiencia!) y a la vuelta en un tuk-tuk cubierto por un plástico, porque empezó a diluviar.
Está cerca de Bangkok, a hora y pico en tren (vete en el tren normal, mézclate con los simpáticos tais... ¡es el país de la sonrisa!) hay gente que lo hace en un día, ir y volver, aunque no lo recomiendo. Los viajes "a la carrera" no nos salieron muy bien (ver Triángulo de Oro...) y ha Tailanda debes ir a relajarte.
Para salir de aquí esperábamos coger un tren, pero no apareció. Parece ser que es habitual en Tailandia, y el siguiente tardaba 2 horas...después de regatear bastante, conseguimos que nos llevara una señora, bueno, apareció su hermana con un Honda. Creo que nos pidió 800 baht (16 euros) por un trayecto de poco más de una hora (que hizo a toda pastilla...). Otra experiencia más.